Caltojar |
![]() 16 abril 2005 / 16 abril 2008. TRES AÑOS de la WEB de Caltojar. |
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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Caltojar en el siglo XX. Esta fotografía la envía M. Díaz Vivaracho. Se trata del curso 1957/58, clas de los niños. Había dos maestros D. Manuel (foto) y Dª Concha. para ver la foto ampliada, clickear el siguiente enlace: http://farm4.static.flickr.com/3182/2573291355_a1ef664b2b_b.jpg Los arrieros del pueblo, que nunca solían ir solos, dejaban Casillas y Romanillos a su izquierda y seguían la carretera blanca hacia Barcones. Apenas dejada atrás la linde entre provincias y mucho antes de que Barcones apareciera, se desviaban con sus reatas por un camino de tierra muy sobado, antigua Galiana de la Mesta, que, por derecho, les llevaba a Arenillas y de allí a Ciruela…. El artículo sigue en: http://sorozs.blogspot.com/2007/08/berlanga-8-de-diciembre.html y referencias en: . Museo Picasso de Barcelona supone un auténtico testimonio de los vínculos existentes entre Pablo Ruiz Picasso y dicha ciudad catalana, en la que el insigne artista español entró en contacto con la efervescencia artística que le abriría el camino hacia la modernidad. Fue inaugurado en 1963 en el palacio de Berenguer de Aguilar. Según fue creciendo su colección se hizo necesario un espacio mayor, por lo que el Museo pasó a ocupar dos edificios colindantes: la Casa del Barón de Castellet y el Palacio Meca. El 25 de octubre de 1999, dos palacios góticos adyacentes se sumaron al Museo, cuya extensión pasó a alcanzar cerca de 10.600 metros cuadrados. Museo Picasso de Málaga, museo inaugurado en la ciudad natal del pintor y escultor español Pablo Picasso en octubre de 2003. Su edificio principal es el palacio de Buenavista (siglo XVI), situado en el casco antiguo de la localidad andaluza, que alberga la colección permanente. El conjunto comprende, además, edificios históricos rehabilitados con estructuras nuevas en una zona que aún conserva su carácter medieval, para un complejo que comprende en total 8.300 metros cuadrados. Se trata del tercer Museo Picasso existente en el mundo, después de los de Barcelona (creado en 1963) y París (1985). Museo Picasso de París, museo francés inaugurado en octubre de 1985 y dedicado a la evolución de la obra del pintor y escultor español Pablo Ruiz Picasso. El Museo se instaló en el Hotel Salé de París, construido en el siglo XVII por el arquitecto Jean Boulier para Aubert de Fontenay, recaudador del impuesto sobre la sal, de donde proviene el nombre del edificio. Su espléndida arquitectura y decoración fueron restauradas y acondicionadas por el arquitecto Roland Simounet a partir de 1976, con la preocupación de respetar la antigua construcción y la adaptación a su nueva función. Museo al aire libre de Picasso de Caltojar, reproducción de sus obras en la calles del pueblo en 1981. Más de 60 grandes murales, copias de las más famosas obras de Picasso, realizadas por la gente del pueblo, cubren las tapias y paredes en grave recesión por el paso de los años, es un homenaje tan vivo y espontáneo que, sin duda, habría hecho vibrar de emoción al inmortal pintor malagueño. Actualmente algunos han desaparecido y otros llevan sin restaurar desde su realización, diluidos por el paso inexorable del tiempo. (foto: proyecto ficticio de recuperación pinturas Picasso) Para ver la imagen más grande, pinchar en el enlace http://farm1.static.flickr.com/167/395423458_e66e482674_o.jpg Colaboración de Oscar. Aquello de que una imagen vale más que mil palabras se cumple una vez más, y si lo dudan vayan a darse una vuelta por Caltojar. En cuatro meses este pueblo ha cambiado — ¡y vaya cambio!—, consiguiendo la realización de unas obras que podrían —a nosotros así nos lo parece— resultar impensables en un tiempo atrás. Pero los de Caltojar son así, y se lo toman como una cosa hasta cierto punto normal. “Había que hacerlo”, nos dicen y se quedan tan tranquilos. Magnífico lo que han hecho y de nuevo lo escribimos aún a riesgo de resultar pesados. Cuando hoy día asistimos a los graves problemas que ocasiona la falta de cooperación ciudadana, llegan estos señores y nos dicen que eso no va con ellos, que aún siendo pocos todos, sin excepción, arriman el riñón a la hora de hacer algo por su pueblo. Y claro está, así consiguen lo que quieren. La Asociación —vamos a llamarla así, resulta más familiar— con el fin de conocer más a fondo toda la obra realizada y ayudar a su divulgación por lo de ejemplar que tiene, se desplazó a Caltojar para mantener una entrevista con los responsables del proyecto. Nos reunimos en el TeleClub de la localidad que en esos momentos —las diez de la noche— estaba muy animado. Saludamos a conocidos y después de tomarnos un vino entramos en materia. Traíamos preparadas una serie de preguntas pero desde un principio resultan innecesarias. La conversación fluye espontánea, es una charla de amigos y así, saltamos de un tema a otro en una agradable mezcolanza. El Alcalde, nuestro interlocutor, es un hombre joven, serio, reflexivo; habla despacio, muy tranquilo, sabiendo lo que dice… - “Bueno, esto no es cosa de ahora; lo que se ha hecho forma parte de un plan ya pensado años atrás, y si no se ha llevado acabo hasta ahora fue porque había cosas más urgentes que hacer, tales como la acometida de aguas, pavimentación, etc. Llegó el momento favorable y se hizo”. Y así (tan sencillamente nos resume la creación de un paseo de 800 metros. de largo, el arreglo de unas fachadas, el levantamiento de muchos metros de tapias derruidas, el ensanchamiento de la calzada con un nuevo firme, el revestimiento de un talud —quizás lo más laborioso y creativo— con piedra trabajada a mano, y que discurre paralelo a la acera, dando un efecto muy notable a la avenida. Esto en lineas generales, porque muchos, seguro que muchos detalles los pasamos por alto. - “¿Personal empleado?” —Se sonríe— pues todos, todos los vecinos. Aquí somos alrededor de veinte y de éstos muy pocos jóvenes. Se trabajaba por turnos; hoy le toca a este grupo, mañana al otro. Los días festivos también, pero hasta la hora de Misa que es a las doce”. Naturalmente Sr. Alcalde; todo esto cuesta dinero, mucho dinero. “Así es —nos dice—, calculamos que alrededor de seis millones. El trabajo y el transporte de los materiales corrió a cargo de los mismos vecinos con sus tractores. El dinero para compra de materiales se obtuvo de la venta de la esencia del espliego y de los arrendamientos de terrenos de caza. ¿Y la dirección? porque creemos Sr. Alcalde que la agricultura y el cemento no tienen mucha afinidad. —Si, sí por supuesto. En todo momento estuvimos asesorados por personal técnico de las Delegaciones Ministeriales de Soria. Claro que con esto se tuvo que viajar mucho a la capital, estos cuatro meses que duró la obra. Y al final premio, como es lógico. Y premio a nivel nacional, porque han sido nominados, nada más y nada menos que para la fase final del Conde de Guadalhorce, dotado con cuatrocientas mil pesetas y Cartel indicador del Ministerio de Obras Públicas. Otros tres pueblos: San Vicente de la Barquera, Calatorao y Egea de los Caballeros también lo han sido. Conocemos estos pueblos, y son grandes, muy grandes comparados con Caltojar y sus ochenta vecinos, de ahí el gran mérito de esta gente. Aunque esto de los premios no es nuevo para ellos. — Pues si —nos dice este jóven alcalde—, ya el año 1975 presentamos una memoria a la P.L.M.A. fuimos galardonados por ello —y entre los papeles de la mesa saca un cuidado volumen de pastas rojas que hojeamos con detenimiento, mientras nos va explicando con detalle los diferentes apartados. Pasa el tiempo y prosigue la charla. Se habla un poco de todo, pero lógicamente de los problemas que les afectan, tales como agricultura, caza, trabajo, etc. Y nos habla de los Llanos, esas enormes colinas enfrente del pueblo. Es una pena que tengan tanta piedra, porque son muchas hectáreas y la tierra es buena para el trigo. También nos habla de los antiguos Batanes que por esta zona había para el tejido de mantas, de las Atalayas que rodean pueblo y que son de origen árabe, de S. Baudelio, en fin, son muchos los temas que se tocan y que por falta de espacio no podemos escribir. - Pero esto no es todo —nos dice—. Ahora nos han subvencionado con diecisiete millones para el arreglo de la Iglesia —se refiere a San Miguel, una joya del románico según los entendidos— y la plaza. Y la entrevista toca a su fin. Le decimos que tiene unas líneas a su disposición y en ellas nos pide que publiquemos su felicitación a los vecinos del pueblo y de que en Berlanga cuando pongan la fábrica y otras industrias se acuerden del vecindario de Caltojar. Son alrededor de las doce cuando enfilamos la carretera a Berlanga, La noche —hace frío— es desapacible pero el corto viaje lo hacemos con el buen sabor que nos ha dejado esta comunidad y el ejemplo que supone para los que como éstos desean hacer algo por su pueblo. Que no se necesita tanto; sólo dos herramientas: voluntad y trabajo. (Copia del articulo aparecido en la revista Cambio16 el 12-octubre-1981) (colaboración de Oscar) La calle de un perdido pueblo castellano es un museo. Pablo Ruiz Picasso ha empezado a ser como un familiar de los 207 habitantes del pueblo soriano de Caltojar, merced a la iniciativa de sus niños y jóvenes. Más de 60 grandes murales, copias de las más famosas obras de Picasso, realizadas por escolares y labriegos, cubren las tapias y paredes de esta pequeña localidad, en un homenaje tan vivo y espontáneo que, sin duda, habría hecho vibrar de emoción al inmortal pintor malagueño. Un «Guernica» a tamaño natural, colocado en la entrada de la localidad figura como centro de esta exposición permanente que los de Caltojar ofrecen al visitante, en conmemoración del I Centenario de Picasso. Caltojar, perdido entre páramos del Alto Duero, es bello como un tópico de Machado. Sus viejas casas de adobe se arraciman en las lomas del Morro del Cabezuelo, frente a las altas choperas del río Torete. Nada hace pensar que en un pueblo como éste, tocado de la inexorable enfermedad de la desertización que afecta a toda Castilla, haya podido fraguarse tal inquietud colectiva, capaz de llevar a sus ancianas paredes el compendio de la época artística más revolucionaria de Picasso. “Esto es un indicio de supervivencia”, dice José (El de Arenillas, alcalde del pueblo cercano de Arenillas, con 61 habitantes que hoy sienten envidia y orgullo del gesto de sus vecinos caltojareños). La población de Caltojar está muy envejecida. Entre niños y jóvenes sólo se contabilizan unos 40, el número que ha intervenido para realizar los murales. Los viejos andan bastante desconcertados y aunque la expresión de los murales choca frontalmente con su entorno cultural, tratan de participar del júbilo de los jóvenes. Miguel Ortega y Wenceslao Galán, un anciano matrimonio de labradores, cumplieron ochenta y dos años el mismo día, y para celebrarlo con el mejor humor se fueron a recorrer la exposición. No entendieron casi nada, pero el cromatismo picassiano les había deslumbrado. “Los que hemos pasado toda la vida en el campo —dijeron— no entendemos de esas cosas, pero nos parecen bonitas. Además se hablará del pueblo”. “La comida del ciego” causa sensación, “ dan ganas de llorar”, según Félix «El Molinero», de setenta y un años, junto con «Autorretrato», son las obras preferidas de los mayores. Pero el “Guernica” es el que concita mayor número de opiniones. Vicenta Castejón. una abuela de setenta y seis años, iba indicando a sus vecinas que había visto uno exactamente igual en la «tele» que valía 4000 millones de pesetas. ”Ahora —les decía—— el nuestro lo guardaremos como un tesoro”. María Teresa, “La Cartera”, de sesenta y cuatro años, cada vez que abre el balcón se encuentra con la copia del famoso cuadro. Ahora se lamenta de las cosas que le decía a su hija por el gusto tan raro que había tenido su marido cuando hace unos años compró una litografía del “Guernica”. “Siempre me pareció un cuadro horroroso, pero cuando es tan nombrado por algo será”, afirma con el orgullo de vivir junto al mural y ser su primera guardiana. Las gentes sencillas de Caltojar han empezado a amar a Picasso, antes de entendedlo. Muchos caltojareños no habían oído hablar antes de él. Pero hoy le consideran casi como un paisano ilustre, que da fama al pueblo.Los ancianos entretienen las tardes desgranando alubias -la labor de estos días en el campo de Caltojar- sentados en el césped que hay a los pies del «Guernica» y haciendo mil cábalas sobre el significado de sus imágenes. “Una batalla en la que luchó el pintor”, “una guerra muy antigua” o “un terremoto tremendo” son algunas de las interpretaciones que se cruzan en las tertulias. Amar a Picasso. Sólo un anciano no participa del entusiasmo colectivo y total de Caltojar. El cura del pueblo no quiere saber nada del asunto de los cuadros y definió a Picasso con una expresión despectiva cuando esta revista le pidió su opinión. “El cura está enfadado porque, cuando empezamos a pintar, los fines de semana no asistía casi nadie a misa”, opina una de las jóvenes caltojareñas. La colectividad ha sido característica esencial de esta iniciativa de Caltojar. Niños de siete años, como Sonia Molina, que ha copiado la “cabeza de mujer con sombrero” y que ahora habla como una experta de la dificultad para hacer las mezclas que diesen con los azules de Picasso, o jóvenes como Paco Yeves(¿?), labrador, de veinticinco años, el «decano» de los pintores, autor de la «paloma de la paz» han trabajado con un afán que no es nuevo en el pueblo. El año pasado Caltojar consiguió el premio Conde de Guadalhorce para embellecimiento de travesías, y hace unos años también obtuvo el primer premio en la Feria Agrícola de Zaragoza por obras de régimen comunitario. “Este es un pueblo muy unido”, señala Ángel Nuño, el secretario del Ayuntamiento, que junto con la maestra doña Maria Ángeles han sido los canalizadores de esta iniciativa juvenil. “Ya ve—apunta el secretario— todos los pueblos vecinos creían que estábamos locos y ahora nos sacan hasta en la BBC de Londres”. Recogiendo recortes de revistas y con el libro “Picasso” de Roland Penrose que es propiedad del teleclub local, se consiguió seleccionar los cuadros que iban a cubrir las paredes disponibles. Antes se contó con los propietarios de los edificios, prometiéndoles que, una vez finalizado el homenaje, se borrarían todos los murales. “Ahora —declara Vicente Molina, autor de “Las señoritas de Avignon”— “nadie quiere que le toquen a la obra que tiene en su fachada”. Y no se borrará nada. El entusiasmo fue tal que algunos que no pensaban participar se vieron pronto contagiados, como Ángel Molina, el alcalde, un labrador de treinta y dos años, que “para dar ejemplo” pintó a Machado en la fachada de su casa y quedó tan satisfecho de la obra que le ha colocado el «copyright». Niños y mayores, desde la Semana Santa, se enfrascaron en la tarea, que hasta ahora ha supuesto un gasto de unas 80.000 pesetas en pintura plástica, que nadie sabe cómo se van a pagar. “Confiamos en algún premio oficial o subvenciones de entidades culturales”, piensa Eva Nuño, de catorce años, autora de «Jaqueline», «Lola». «Conchita» y «Tres músicos», la única participante que quiere ser pintora en el futuro. Almudena Ayuso, de diez años, autora de «La mujer flor» y «Blanquita Suárez», y Bienvenido Martínez, de diez años, que copió «Las meninas», comentan lo divertido y costoso que ha sido copiar a Picasso. “Teníamos muchos problemas con las líneas, porque es un pintor muy recto, un poco liado, pero muy difícil de copiar en los tonos”. Ninguno quiere seguir el camino artístico, aunque han demostrado una destreza y sensibilidad extraordinarias. Ha sido una diversión y una empresa que dará nombre al pueblo, es la opinión general. “Hemos hecho la obra y sólo queremos que la gente la conozca”, afirma Ascensión Bara, de diecinueve años, autora de «Los padres del pintor». Ahora Caltojar espera una mínima contrapartida a este esfuerzo de sus vecinos, como podría ser un viaje de sus jóvenes y niños al Museo Picasso de Barcelona y a Madrid para ver el «Guernica» de verdad, o recibir alguna subvención oficial para potenciar su Teleclub como centro también para la tercera edad. Y nadie va a capitalizar políticamente este logro de Caltojar. En este pueblo de labriegos —la mayoría tiene sus parcelas, no hay grandes terratenientes— todos se consideran independientes. Ningún partido tiene implantación. Sólo se dio el caso en las elecciones a la alcaldía de alguien que votó a Tierno Galván. “Sería alguno que estaba encandilado por la tele”, asegura el alcalde caltojareño. Sebastián Moreno. 12 de Octubre de 1981. Llevamos a esta página un corrido sacado de la memoria de algunos del pueblo. Gracias a la colaboración conjunta se han sacado unas cuantas estrofas. Dicen que es de hace unos veinte años. Corrido de Caltojar Hoy que el destino me trajo a esta tierra Donde el Llano es algo sin igual Es necesario que suenen las guitarras Para cantarle un corrido a Caltojar. Esas mujeres que tienen por mujeres Ni con las rosas se pueden comparar Porque el aroma que tienen los claveles Lo tienen ellas y tienen algo más. Ay, que bonito paseo del cementerio Ay, que bonita iglesia parroquial Aquí hasta un pobre parece un millonario Aquí la vida se pasa sin igual. Caltojareños nací de aquí muy lejos Y sin embargo, les digo en mi cantar Que tienen todos ustedes un orgullo El gran orgullo de ser de Caltojar. Esas mujeres que tienen por mujeres Ni con las rosas se pueden comparar Porque el aroma que tienen los claveles Lo tienen ellas y tienen algo más. Y de sus hombres que voy a decirles Que son amigos y nobles de verdad Y de sus formas y típicas alforjas Que lindo es todo lo que hay en Caltojar. |